Realidad de la comunidad LGTBI venezolana refugiada en España
Persecución y éxodo la crisis de la comunidad LGTBI venezolana

Migración por persecución: la crisis de la comunidad LGTBI venezolana

La comunidad LGTBI venezolana vive una grave crisis de violación de Derechos Humanos. Aquí queremos reflejar la migración forzada por persecución de las personas que pertenecen a la comunidad LGTBI venezolana. Esta población ha sufrido discriminación sistemática, violencia policial y un deterioro progresivo de sus libertades bajo el chavismo.

En la última década se han documentado al menos 300 crímenes de odio contra personas LGTBI en Venezuela. La mayoría han quedado impunes, pues el sistema judicial venezolano no investiga adecuadamente estos casos ni protege a las víctimas.

Solo entre 2014 y mediados de 2022, se han registrado 43 asesinatos y al menos 288 casos de violencia física o verbal contra personas LGTBI. 71 de las agresiones involucraron uso excesivo de la fuerza por parte de cuerpos de seguridad del Estado.

«Constantemente éramos blanco de burlas y agresiones verbales por parte de las fuerzas policiales. En varias ocasiones nos detuvieron sin motivos, golpearon brutalmente y advirtieron que seríamos encarcelados si seguíamos visibilizando nuestra orientación sexual en las calles», relata Andrés G, un activista LGBT venezolano que le fue aprobado residencia por Razones Humanitarias en España y que mantiene su anonimato por la presión social.

Además, el matrimonio igualitario y cambios de identidad legal siguen sin estar permitidos en Venezuela, a pesar de múltiples sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que han exigido la igualdad de derechos para la comunidad LGTBI en toda América Latina.

Venezuela se ha negado cumplir estas resoluciones, manteniendo a la comunidad LGTBI venezolana en un limbo legal. No pueden registrar sus familias de forma segura, acceder a seguros médicos para sus parejas ni actualizar sus documentos para que reflejen su identidad de género.

MIGRACIÓN COMO RESULTADO

Como resultado, miles de personas LGTBI venezolanas se han visto forzadas a emigrar a otros países en busca de seguridad y respeto a sus derechos. España se ha convertido en uno de sus principales destinos.

España ha recibido importantes cifras de personas solicitantes de asilo de venezolanos LGTBI que huían de la persecución. Según ACNUR, «No hay cifras oficiales, pero todas las entidades en las que trabajamos con solicitantes de protección internacional, incluido ACNUR, somos muy conscientes del considerable aumento de peticiones de asilo por estos motivos en los últimos tiempos»

Otro de ellos es Miguel R., un hombre trans de 28 años, quien migró a España en 2019 luego de ser apuñalado tras salir de una discoteca en Caracas. «Mi agresor me reconoció de redes sociales, donde soy visible como activista LGTBI. Gritó insultos tránsfobos mientras me apuñalaba una y otra vez». A día de hoy, Miguel no quiere salir en imágenes pero lucha desde los espacios donde se siente seguro, tanto él como su familia en Venezuela.

Tras pasar meses hospitalizado, Miguel huyó a España tan pronto pudo costearse el viaje. Presentó una solicitud de asilo como refugiado LGTBI, la cual fue aprobada al comprobarse el riesgo de persecución que enfrentaba en Venezuela.

«España me dio la seguridad y justicia que mi país me negó. Pude continuar mi transición médica, cambiar todos mis documentos legales y construir una nueva vida sin miedos», comparte Miguel. Su testimonio es similar al de cientos de refugiados LGTBI venezolanos que han encontrado en España la protección que Venezuela no garantiza.

Esperamos que este artículo sirva para concienciar sobre la situación que impulsa el éxodo y la migración forzada de la comunidad LGTBI de Venezuela. Como ONG, seguiremos documentando estos casos y abogando por el respeto a sus derechos tanto en Venezuela como en los países que los acogen. Si deseas ponerte en contacto con la organización, puedes escribirnos un mensaje y te apoyamos.

La crisis de derechos humanos que enfrenta esta población vulnerable no puede seguir siendo ignorada por la comunidad internacional. Instamos a los países democráticos a alzar su voz. Desde ONG RedReto exigimos cambios en Venezuela y mantener abiertas sus puertas a quienes huyen de una realidad que pone en riesgo sus vidas.